lunes, 31 de enero de 2011

El Cuarto Poder Parte II

 ¿Y el papel de la prensa en todo esto? Pues la prensa, o este cuarto poder, se ha encargado de atacar y criticar sistemáticamente a todo gobierno, a toda autoridad pública, sin necesariamente proponer soluciones o respuestas a las problemáticas que nos aquejan. Como consecuencia, éste ha perdido toda legitimidad y todo respeto. Esto ha tenido como consecuencia inmediata, el irrespeto por este cargo tan delicado y complicado y no solo ello, sino que significa un desincentivo para toda persona honesta y capaz que quiera trabajar por su país en el sector público.

No estoy en contra de la libertad de expresión ni mucho menos de la libertad de prensa. Sin embargo, si soy consciente de la necesidad de establecer un contrapeso a este poder, un ente, órgano o autoridad fiscalizadora que se encargue de verificar que un medio de información que debe ser objetivo e INFORMATIVO, no sea usado con fines políticos (o cualquier otro fin que no sea el de informar al lector). Un medio de comunicación escrita puede y debe tener una visión ideológica, pero no partidista.

La prensa, a mi manera de verlo, no debe ser formadora de opinión. El deber de la prensa como tal, es informar a sus lectores para que ellos formen su propio criterio. Esto, en nuestro país, no pasa y es peligroso por la siguiente razón: cuando la prensa deja de informar y pasa a ser solamente un emisor de opinión, el lector deja de recibir los hechos y empieza a recibir información incompleta y subjetiva, y es a través de esta que forma un criterio que muy probablemente, será el mismo que el del emisor, que recibió la información de su fuente original, la digirió y luego la público. Esta información que llega al lector no necesariamente es objetiva, auténtica  o veraz.

Para muchos, es únicamente a través de la información difundida en la prensa que se enteran de cuál es la oferta electoral y sus propuestas, la participación en política no es algo común, los guatemaltecos creemos que con hacer el gran sacrificio de ir un día al año cada cuatro años a votar es más que suficiente excusa para podernos quejar por los siguientes cuatro años. Muy pocas veces el ciudadano ejerce sus deberes cívicos y se informa de primera mano de quiénes forman parte y que hace el partido político por el que pretenden votar. De esta actitud tiene tanta responsabilidad la prensa como el sector público.

La labor pública no es sencilla, y mucho menos cuando se está bajo el constante escrutinio de los medios de comunicación. Con leyes tan obsoletas, con un sistema absolutamente inoperante, y poca voluntad política para hacer reformas o cambios trascendentales, el funcionario público que desea ser eficiente busca alternativas fuera de la ley, y actúa no como funcionario público, pero como empresario.

Ahora, es más que evidente que esto no debe ser así, pero también es cierto que un funcionario público no puede coartar al Congreso a cambiar las leyes que todos, INCLUSO LA PRENSA, saben que son inoperantes. Políticamente, es imposible que un funcionario público vaya contra la corriente y se exprese libremente sobre ciertas irregularidades causadas por ciertas leyes, pues, sin el respaldo de una ciudadanía expresiva, informada y con criterio propio, los sectores interesados en que la burocracia, el clientelismo y la corrupción se mantenga, siempre saldrán a atacar a esta persona, muchas veces, a través de los medios escritos. Como consecuencia, son muy pocos los funcionarios que se atreven a fiscalizar, muchos prefieren callar, ya que, la opinión pública es fácilmente manipulable y la información se puede tergiversar y luego publicar, si se está dispuesto a pagar el precio que exigen los medios, escritos, televisados, radiales, etc.

Entonces, ¿los guatemaltecos estamos hartos de tanta corrupción? ¿Estamos hartos de la impunidad? Pues la única solución es escoger una alternativa política de nuestro agrado y empezar a participar activamente no solo como ayuda, pero como fiscalizadores activos del trabajo que se lleva a cabo dentro de estas organizaciones y como una manera de formarnos un criterio completo, para que, a la hora de la hora, se pueda reformar el sistema que actualmente sufrimos y se instaure un sistema que permita un gobierno eficiente y un gasto público de excelente calidad.

Para lograr la Guatemala que todos queremos, TODOS debemos trabajar por ella. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario