lunes, 14 de febrero de 2011

Autoritarismo vs Raciocinio (Parte I)

Somos víctimas de nuestra época, y ello parece ser cierto en todo momento en la historia. Hace algunos días llegué a una realización que me ayudó a entender mucho. Llegué a la siguiente conclusión por la frustración que me produce la respuesta de algunas personas cuando entramos a debatir sobre temas controversiales y su argumento principal es un simple "no", "no se puede", "no puedo", "es imposible", etc., etc. Igual frustración sentía a la respuesta de mis padres: "porque yo digo". ¿Qué creían, que eso era justificación suficiente? ¿Qué clase de respuesta es: "porque yo digo"? Ridículo realmente, sin embargo, tiene su razón de ser. No puedo creer que me haya tomado tanto tiempo, pero finalmente llegué a comprender, TODOS somos víctimas de nuestra época.

Y es cierto, no importa de quien estemos hablando. Y lo afirmado se confirma por la importancia que se le da, según la generación de que se hable, a estos dos temas: el autoritarismo y el raciocinio (el uso de la razón). 

Nuestros padres, y los padres de nuestros padres vivieron momentos difíciles. Los padres de nuestros padres, sufrieron dos guerras mundiales y nuestros padres, los resabios de la 2a Guerra Mundial y encima, un conflicto interno que devastó a nuestro país por 36 años. 
Se entiende entonces que nuestros abuelos (papás de nuestros papás) no tuvieran tiempo o paciencia para estarle explicando a sus hijos el "porque" de las cosas. No quiere decir que este "porque" no existiera, y por ello, posteriormente, cuando se tenía edad para entenderlo, los papás de nuestros papás (nuestros abuelos) salían reivindicados y nuestros papás pensaban: "cuanta razón tenían mis papás". 

Nuestros papás, que reconocieron esta técnica de "no explicar nada" como una manera eficiente e inteligente de educar a sus hijos, intentaron hacer lo mismo con nosotros y por lo tanto, nos salían con la cantaleta de: "mientras vivas bajo mi techo, vivís bajo mis reglas" para imponernos su criterio. 

Sin embargo, algo salió muy mal, o muy bien según se quiera ver. Muy mal para nuestros padres, para quienes su sistema de educación se tornó obsoleto e inaplicable, tanto así, que hoy en día, muchos hijos simplemente están fuera del control de sus padres. Muy bueno para nosotros, por varias razones que no trataré en el presente momento.

¿Y qué fue lo que salió mal, o bien según sea el caso? Pues para empezar, la desintegración del núcleo familiar. El incremento en la tasa de divorcios a nivel mundial tuvo como consecuencia que nosotros como hijos, empezáramos a cuestionar a nuestros padres, las primeras y más importantes figuras de autoridad en nuestra vida. Por primera vez en mucho tiempo, los hijos empezaron a cuestionar las decisiones de sus padres. Para empeorar las cosas, apareció una fuente de información alterna: La Internet. 

La Internet representó para nuestra generación una sola cosa: información, en cantidades absurdas. Hoy en día tenemos acceso a todo tipo de opiniones, todo tipo de hechos, todo de todo. El día de hoy, un niño de siete años puede poner en google: Santa Claus, y desvanecer de buenas a primeras el mito de Papá Noel, lo mismo con muchos otros mitos que nuestros papás nos contaban y que hasta el día de hoy, nosotros como hijos no teníamos manera o siquiera motivación alguna para desmentir...

No hay comentarios:

Publicar un comentario