¿y el por qué?
Bueno, el porqué es la parte más sencilla. ¿Por qué limitarle a un ex presidente volver a postularse? Más importante aún, ¿por qué se debería limitar mi oferta electoral? Sobre todo en un país en donde el capital humano capacitado y con las aptitudes de liderazgo necesarias para ejercer tal cargo es tan escaso.
Otra pregunta que cabría hacerse es ¿Qué amenaza podría representar un ex Presidente? Un ex Presidente tiene los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades que cualquier otro ciudadano, entonces ¿cómo cabe esa discriminación?
Y la pregunta más importante de todas: ¿Cómo se justifica esta prohibición?
La importancia de esta pregunta debería aguadarnos las rodillas y en serio hacernos reflexionar. Si yo, como ciudadano, con derechos y obligaciones frente al Estado, como sujeto de derecho, etc., no reconozco una limitación o prohibición como legítima, más aún, si esta norma claramente no tiene una justificación CLARA, ¿debo obedecerla?
Hay quienes arguyen que se debe respetar el Estado de Derecho y la Constitución, que no se debe tergiversar el sentido de esta ni mucho menos pretender pasar sobre ella. Yo estoy absoluta y completamente de acuerdo con esto, siempre y cuando lo que se me esté pidiendo sea legítimo y válido. Me parece absolutamente cobarde sentarme a ver como se me limitan mis derechos de manera arbitraria sin hacer nada al respecto, es más, creo que ese es otro problema ENORME que aqueja a nuestra población, el bendito CONFORMISMO.
Yo no me conformo, cuando algo no me suena lógico o justo, alego, tal como me decía mi mama. Tengo y siempre voy a tener el derecho a tener, sostener y mantener mi opinión ante todo y todos y cuando sienta que mis derechos van a ser vulnerados por una aplicación arbitraria de una norma, sea de la Constitución o de un reglamento, me voy a expresar, voy a protestar y voy alegar, creo que es nuestro deber como guatemaltecos hacerlo.
Yo les pediría a las personas que se encuentren en edad de votar, que empecemos a preocupar un poco más por ese ¿por qué? Es muy importante ese porqué, es lo que nos diferencia de un Estado totalitario en el que un gobernante decide por el pueblo.
No somos un pueblo tonto, no somos un pueblo inútil, a la hora de la hora, yo se que Guatemala se va a manifestar en contra de todo y cualquier abuso que se pretenda hacer por medio del uso inapropiado del poder. Y si no lo hacemos, pues entonces nos merecemos el país que tenemos y el que les aseguro tendremos si seguimos de brazos cruzados dejando que ideas obsoletas dirijan nuestro sistema democrático.
Yo exhortaría a que reflexionemos acerca de esas ideas que necesitamos desechar. Los acuerdo de paz pusieron fin a un conflicto que afectó negativamente la mentalidad y vida de nuestros padres y nuestros abuelos, pero para suerte nuestra, somos parte de una generación que vivió el renacer de una etapa democrática para nuestro país. Es nuestro deber proteger nuestros derechos, pues es a través de ellos que verdaderamente se limita al Estado en su actuar. Los fraudes electorales, los golpes de Estado, todos estos sucesos que impiden el desarrollo de la democracia, son perpetuados por personas, no por leyes. Las leyes no nos pueden proteger de nosotros mismos, debemos estar conscientes en todo momento de esto.
Dejemos de enfocarnos en el pasado. Dejemos de entrampar nuestras vidas con tanta ley, tanta normativa, tanta limitación a nuestra libertad, a nuestra creatividad. Ya es suficiente con que no nos sintamos libres de caminar o manejar por las calles tranquilamente, no nos volvamos dependientes de las leyes para decirnos que hacer.
Nosotros, jóvenes hijos de la post guerra, debemos dar un paso adelante y afirmar nuestra condición humana. Reafirmarnos como personas valientes, honestas, apasionadas y trabajadoras. Reafirmarnos como una Nación de personas, no de leyes. Es nuestro deber olvidar el pasado y perdonar, es nuestra obligación enmendar todo el daño que se le hizo a nuestro país y a nuestra gente, es nuestra misión unir a este país como una sola Nación y recuperar nuestra Patria.
Esta es nuestra oportunidad, es el momento. Este tipo de cambios no se hacen a través de reformas, no aún. Una reforma de este tipo se puede manipular y sus resultados pueden verse contaminados con intereses ajenos a los de la generalidad, este cambio no debe pasar por el Congreso. Es hora de dar un paso adelante y tenernos un poco de fe, creer en nosotros, como guatemaltecos y permitir que nuestro sistema democrático evolucione y crezca. Puede sonar trillado, pero es hora de actuar o callar.

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