El entorno político de mi pais es.... como un circo fuera de control, donde el director de circo es un cocainómano que ha perdido todo contacto con la realidad inmediata. El león se ha salido de su jaula, se comió al domador y se está comiendo a gente inocente del público, lo cual solo aumenta la sensación de pánico entre los espectadores quienes miran con asombro, estupefacción y horror como el leon devora uno a uno a niños, jóvenes, adultos y ancianos sin discriminar y como el director de circo, en su estupor, es incapaz de hacer algo al respecto.
¿Y que habrá causado todo este desorden? ¿Cuál es la razón de tanto descontrol? Pues resulta que una pequeña arañita es la causa de todo este caos. La arañita picó al domador del León, lo que causó que delirara y en consecuencia, el León se lo hartó como si fuera pechuguita de pollo, a duras penas lo masticó al pobre. El conductor del circo también fue atacado por la arañita pequeña e insignificante, pero estaba tan coqueado que ni cuenta se dió, y no hizo mucha diferencia de cualquier manera, el director de circo siempre había sido nada mas que un títere al servicio de los demás.
Ahora, en medio de todo ese caos, casi ninguno de los espectadores se da cuenta, pero unos pocos muy observadores, ven que arriba, en lo alto de la carpa del circo, hay varios personajes vestidos con finos trajes de miles de miles de dólares simplemente observando tranquilamente lo que está pasando. No parecen asombrados, como si supieran que en algún momento ese infierno se iba a desatar, como si fuera inevitable; tampoco se miran contentos, parecen decepcionados al ver que su experimento falló y el problema que va a ser poner otra vez las cosas en orden.
Ahora, si nos hacemos un poco más atrás, podemos ver al periodista, con una gran sonrisa en su cara, huyendo del León y a la misma vez tomando fotos como desquiciado y anotando todo mientras corre, saboreando la tremenda primicia que saldrá mañana por la mañana en el diario matutino con su nombre... pero súbitamente su sonrisa se esfuma de su cara, mira hacia arriba y reconoce a uno de los personajes vestidos con trajes finos.... es el jefe de redacción del matutino para el que él trabaja y en un instante lo sabe: está arriesgando su vida por nada, su historia no saldrá en el matutino del día siguiente. Había esperado tanto este día, lo ansiaba, era por lo que se había convertido en periodista, para narrar la verdad, para abrirle los ojos a sus lectores y mostrarles la cruda verdad: Que el circo, junto con su director, hace mucho tiempo que estaban fuera de control, y este caos, estas muertes inocentes, eran culpa suya y solo suya. Fue culpa del director del circo que la araña entró en la carpa y picó al domador del León, fue culpa del director del circo que el León saliera de su jaula, se comiera a su domador y ahora estuviera amedrentado a los espectadores inocentes. El periodista deja de correr.... tira su cámara al piso y guarda su lapicero en la bolsa de su camisa. El león cae encima de él, lo tira al suelo, y lo mata en instantes. Ahhh... la libertad de expresión.
El caos es irremediable, la vida es un caos, una tragedia interminable y no pareciera tener solución. Pero al mismo tiempo, ¿a quien se le ocurre ir a ese circo? ¿Cómo es posible que nadie supiera que el conductor de circo estaba fuera de control? ¡Era tan obvio!
Parece ser que esta tragedia pudo haber sido evitada, ¿pero cómo? Tal vez esta tragedia fue consecuencia de una serie de eventos desafortunados. Tal vez es consecuencia de la irresponsabilidad del director de circo, o tal vez es culpa de la araña malvada, o del león que desató su furia en los espectadores inocentes. Quizás fue culpa del jefe de redacción que defiende con el pecho hinchado la libre expresión pero a la vez reprime notas que no le convienen que sean publicadas, robándole el derecho a los lectores de obtener la información que ellos confían recibir del diario, siendo una fuente de información supuestamente "objetiva y confiable".
Pero sobre todo... la culpa recae sobre los espectadores, ellos fueron los que dejaron que la situación llegara a este extremo. Fueron ellos los que por miedo o desinterés no protestaron, no opinaron y sobre todo, y más importante, no participaron cuando tuvieron la oportunidad, cuando debían hacerlo.
Así que señores y señoras, uno cosecha lo que siembra, y no nos podemos quejar de las consecuencias de nuestros propios actos. Si somos ciudadanos irresponsables, irremediablemente vamos a tener un gobierno irresponsable. La política se vuelve corrupta cuando las personas correctas dejan de actuar.

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